Padres de familias,
hombres y mujeres iban llegando prestos a la asamblea convocada el 18 de
setiembre de 1984 por el Alcalde de San Juan de Lurigancho Oscar Venegas
Aramburu, uno de los distritos mas grande de Lima y del país. Se inició la asamblea teniendo como único punto de
agenda, la recuperación de tierras en la quebrada de Cantogrande, uno a uno los
dirigentes de los pueblos recién constituidos iban interviniendo, la reunión se
caldeaba, por las posiciones políticas de los grupos radicales, que arengaban.
.-Las tierras por
derecho pertenecen al sufrido pueblo, que a través de los años los traficantes han
venido usurpando los terrenos del Estado.Señaló uno de los dirigentes.
Una mujer, con voz
altisonante-Dijo, las madres de familias, tenemos derecho a un techo digno, también
las madres solteras que día a día nos esforzamos por conseguir lo mejor para nuestros
hijos, estoy de acuerdo con participar en la toma de tierras.
Al fondo de la sala
muchos hombres y algunas mujeres dormitaban con sus hijos en brazos, eran de
San Hilarión, Manco Inca y Zárate, otros venían de Comas, Carabayllo, El Agustino entre otros
distritos. Había estudiantes universitarios con responsabilidad familiar de San
Marcos, Villarreal, La Molina. Otros eran obreros de las fábricas de la Av.
Colonial y Argentina y la Carretera Central, mozos y cocineros provincianos de
restaurantes de la gran capital, emolienteros, choferes y algunos comerciantes,
es decir la crema y nata del pueblo.
Eran las 11.30 de
la noche con la intervención del teniente Alcalde Hipólito Castro, y con
mayoría de regidores apoyan la gestión del médico huantino Oscar Venegas. Se
levanta la asamblea, aprobando que el Programa Municipal de Vivienda para los
sin techo ,debe ser una realidad.En la madrugada del 08 de Noviembre del 1984, los
camiones rojos usados para la recolección de basura de la ”Muni”, iban
descargando miles de esteras y palos en los
nuevos asentamientos Pedro Pablo Atusparia, Jesús Alberto Páez, Hospital
de Niño, 5 de Noviembre, Horacio Zeballos, Eduardo de la Piniella, miles de gente
instalaron su choza y en
cada una izaron la bandera
peruana.
Después de tres
días los directivos entablaron diálogos con los funcionarios de ENACE,
administradores de las tierras del Estado, indicaron que el área tomada era
reservada para los fonavistas y los invasores no tenían derecho. Los sin techo
abarrotamos las calles de la vieja Lima, hasta las oficinas de ENACE, acompañando
a nuestros dirigentes a viva voz, el dialogo era lo mas atinado y llegar a un acuerdo, luego
de varias marchas, de contusiones y aspirar
gases lacrimógenos y la represión
policial, los funcionarios burócratas cedieron y optaron por lo justo ,la venta de
los terrenos ocupados, pagándose en dos
cuotas. El pueblo compró las tierras, nadie se lo regaló, decía un morador. A
falta de políticas de Vivienda del Estado, el pueblo y el municipio local lograron el objetivo de un techo propio para los
que menos tienen.
Los funcionarios
del poder judicial y las autoridades del Estado, una y muchas veces
pretendieron desalojarnos, pero esas mujeres y hombres provincianos no lo
permitieron.
Las informaciones tendenciosas
de los medios, agitaban antojadizamente que gente indeseable y traficantes han
invadidos tierras del Estado, que corresponden a los Fonavistas, mimetizados con opiniones de
gente corrupta y adinerada que pretendían seguir manejando las tierras del Estado; evidenciándose el
desprecio de los poderosos a la gente pobre.
Juan era dirigente
y tenía su choza en el asentamiento Jesús Alberto Páez, en las mañanas compraba
agua por cilindros a los camiones cisternas, estos aguateros hacían su “agosto”
con los precios, los ladrones bajaban de Bayovar y la curva del Diablo de
Huáscar, y robaban a diestra y siniestra sin que nadie algo, obligando a los
dirigentes de los pueblos a agendar en asambleas como resolver los atropellos y
los robos. Una de ellas fueron las marchas, donde varios directivos y Juan fueron detenidos por
la policía y acusados de terroristas. Luego de las investigaciones fueron
declarados inocentes, en ese entonces había todavía policías honestos. Después
de la liberación de nuestros dirigentes y amigos, libamos licor hasta la madrugada.
Las vigilancias nocturnas eran por grupos, con silbato y palos, hombres y
mujeres cumplían esa responsabilidad con la finalidad de prever la delincuencia
y las pretensiones del desalojo por lúmpenes y policías.
La abuela del
asentamiento Atusparia lideraba las comisiones para identificar y excluir a los pobladores fantasmas y la
delincuencia, algunas cooperativas se trasformaron en asentamientos como Los
Heraldos, se creó el asentamiento Jaime Zubieta Calderón.
Solo las bodeguitas
tenían energía eléctrica temporal y era los
centros de reunión de todos, la juerga, los domingos los partidos de fulbito intermanzanas.
Empezaron a construir las primeras viviendas de material noble, ingresaron
nuevas líneas de transporte y el gobierno aprista pretendieron engañarnos
instalando los pilones de agua, era una necesidad evidente, pero el antecedente
del partido de la estrella es oscuro, en las asambleas rechazaron la maniobra
aprista del populismo, el pueblo marcho muchas veces, consiguiendo la instalación
definitiva de la energía eléctrica y posteriormente el agua y desagüe. No
faltaron algunos falsos
moradores que traficaron sus
terrenos y se largaron.
La calidad de vida
de Juan ha mejorado, está construyendo su vivienda con material noble, solo le
falta llenar el techo, el carrito emolientero ya es historia, ahora tiene un auto Toyota caldina y trabaja como taxista,
también se siente orgulloso de ser padre y madre de su único hijo, que hace
catorce años su mujer lo abandonó, dicen por priorizar el cargo directivo
y no dedicarse a tiempo completo a su mujer, pero los vecinos murmuran que
no es cierto, ella fue infiel con Juan, se fue con el carnicero del
mercado 13 de setiembre, desde entonces come bistec todos los días. Su hijo
cumple hoy quince años y no la extraña porque Rosa lo quiere como si fuera su
propio hijo quien le dice mamá.
Entre tragos Juan
contaba. -Quiero tener una hija, pero ella es estéril, todos los días rezo al
Señor y también estoy ahorrando platita para su tratamiento …
En lo sentimental, no
ha tenido buena suerte, pero es trabajador. Muchos dicen que para ser felices hay que tener salud,
dinero y amor, será cierto esto .?. Otros
señalan que la felicidad es solo un estado de ánimo, bueno
eso es filosofía que no entiendo.
A pesar de todo
Juan y Rosa se casaron, los antiguos dirigentes estuvimos en su matrimonio,
vinieron su padres desde Huánuco, recordando como logramos nuestra casita, con
encierros injustos, con calumnias y el
acecho de los ladrones. Libamos cerveza como en los mejores tiempos y
bailamos hasta el amanecer al compás del Pio Pio.
Rosa trabaja como doméstica
en la Molina y por medio de su paisana Norma de la Amistad Peruano-Cubano viajó
a la Habana, donde la operaron, regresando después de tres meses.
En Bayovar Juan es
asaltado y roban su auto, los
extorsionadores piden cinco mil dólares, para devolver su vehículo, era urgente
y necesario apoyar a Juan, Rosa estaba embarazada e iba ser mi comadre. Suspendí
mi vuelo a Alemania y negocié con los ladrones pidiéndole una “rebajita” solo
deposité tres mil dólares a una cuenta desconocida y el vehículo de mi compadre
fue devuelto.
12_diciembre_2016
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| Los cerros de antaño , ahora son ocupados por viviendas populares |

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