Erasmo
conducía a regular velocidad su viejo triciclo por la avenida Belaunde en
Comas, era un trayecto conocido pero riesgoso, Charlie cubría su cara angelical
con sus manitos, y con mantas viejas se cubría su endeble cuerpecillo de la garua
invernal.
Ayer
solo consiguieron muñecas viejas, sombreros rotos y casi dos docenas de botellas
de Crush ,Wisky y mucha cartonería, con este acopio, ya tenía asegurado sus
alimentos del día. Pensativo, pero no se
inmutaba, sólo pensaba encontrar a su hijo.
.
-Abue, hoy nos toca Miraflores, ahí conseguimos siempre cosas que me gusta.
La
ruta a Miraflores, San Isidro, la Molina era rentable, le proveían bicicletas Monark,
libros, antigüedades y muchos juguetes en desuso.
.
- Si ya nos vamos, santiguándose, que La Sarita nos ayude.
.
- ¡Compro ropaaaa viejaaaa y cachivaches !
En
Maranguita, un jovenzuelo blanquiñoso y de estatura mediana golpeaba en el
suelo a un contrincante corpulento. -Carajo dejen de pelear idiotas- dijo el vigilante,
golpeándolos con la vara a los peleadores.
Las
pandillas del pabellón A, tenían sus cuentas pendientes con los “sueltos” violentos
que dominaban el patio, el “cholo huanca” y el “gringo” muchachos que, con
chaira en mano, ningún chibolo “suelto” se le enfrentaba.
“El gringo” despedía al cholo a la calle
después de un año, nunca aprendió oficio en esta Maranguita, que está a punto
de reventar.
Mi
abuelo en cada parada se juntaba con mucha gente, seguro que de joven era
conocido. En los callejones de Malambito, Huancavelica, el mercado la Aurora de
la Av. Emancipación recuerdo aun, era como una pequeña ciudad con un solo caño,
las morenas gordas que vociferaban grotescamente a sus hijos que contorneaban
con los tamaleros los ritmos zambos, a las selváticas le llamaban charapas que se
lavaban sus blancos muslos en el viejo caño, ni que decir de los cholos. Sus hijos eran mis amiguitos jugábamos
siempre.
¡Compro
ropas, discos y baratijas…!
.
-Abuelo vamos a Benavides….
.
-Sube y guarda los huacos y los candelabros en el costal. El resto era
cachibaches que se comercializaba en la Cachina.
.
-Por la avenida Arequipa, mi abue recogía
las reliquias entraba a las casonas y salía
con dinero.
En
la avenida del Ejército. Ya en la quinta.
.
-No lo has visto por aquí.?
.
-Ni su rastro, según dicen sus amigotes, se había ido a la selva, donde su
madre.
Pasando
sus manos sobre su rostro, frunciendo el ceño, casi en tono lastimero. -Ya lo perdí,
se dijo.
.
-Avisemos a la guardia civil, para que lo busque.
.
-Buscaré a su madre y ella me dirá la verdad. Isolina la morena de anchas
caderas, luego de animarlo, sacó un Queriolo.
.
-Relájate y tómate un trago, hoy es el cumpleaños de mi hijastra. En uno de los
cuartuchos de precario techo, se dejaba oír la salsa y otros ritmos cumbiamberos;
con la mano sobre el hombro persuadió para llevarlo a la celebración.
A
esa hora; Charlie ya dormía en el viejo triciclo cubriéndose con mantas viejas.
Las
bocanadas de humo y los licores trasmitían la alegría fiestera, la gente
morena en familia, otros con perfil
andino, tímidos y apáticos sentados en viejones sillones que el abuelo obsequio
a Isolina. Las morenas apresuraban bailar con el abuelo, que a sus seis décadas
era un empedernido bailarín, un as del cubilete y las cartas.
A
esta hora el ambiente se calienta. Erasmo en una acalorada discusión se trompea
con uno de los morenos fornidos; el abuelo golpea fuertemente a uno de ellos, y
este con verduguillo lo hiere y raudamente salta los muros de adobe.
La
negra Isolina, a escondidas sanaba las heridas, en la casa
vecina semiderruida de Calvetti. Acercaba
sus voluptuosos pechos por el brazo mal herido de Erasmo, que correspondió a la
enfermera de urgencia, el sol de la mañana los despertó.
.-Y Charlie .?
En la casa, tu triciclo también, para que veas soy una buena en esto; sino
también se cuidar las cosas-Piénsalo
Fue
recapitulando su historia, no conocía cárcel alguna, sin chuzos ni tatuajes y
de vestir elegante, con sus manos de seda ni los “rayas” se escapaban de sus
hurtos y fechorías, respetaba su barrio, mas que cualquier vecino, amante de
los boleros.
Sus
robos en la línea 50 de Tahuantinsuyo, en la Tupac el bolsiqueador causa
del “Rata” que le “metieron fierro en Luri” y el Loco Portal, un “canero”
viejo frontonero y violento que lo extorsionaba en su casa de Pampa
de Cueva, este ladrón le esculpió en
carne con fina navaja la espalda de Erasmo, que soportaba por el amor a su
primera mujer.
Ya
sus “causas” no estaban, tampoco pensaba volver a sus andanzas, pero su pasado
cada vez afloraba de su interior, se doblegó ante el alcohol entre los rincones
de Lima de los sesenta, dejó de buscar a su hijo, Charlie ya no lo acompañaba,
Isolina como madre sustituta lo puso al colegio.
.-¡Compro
ropas, discos y baratiiiiijas…! Casi sonámbulo pregonaba, los años no le pesaba,
pero el alcohol era contundente, semanalmente veía a Isolina y Charlie y le
dejaba unos centavos.
Para
entonces el “gringo”, se hizo dirigente de los estibadores de la Parada, y
después un médico de San Fernando de la universidad de San Marcos.
Un
tiempo después en el Callao, amanecía con llovizna, Erasmo y su viejo triciclo
fueron embestidos por un “bussing“en la Av. Argentina por el Obelisco, aún con vida lo trasladaron emergencia al hospital
Carrión. Los noticieros propalaron el accidente. El gringo por las facciones
del rostro de la víctima, pensó que era su padre, pero el paso del tiempo entre
el abandono de su madre y su silenciosa búsqueda, era casi imposible reconocer la
actual faz de Erasmo.
Isolina
en estado de gestación, al enterarse sufrió un desmayo que fue socorrido por su
vecina y su hijastra.
Por
la gravedad del accidente lo trasladaron al hospital 2 de Mayo. ¡No puede ser
creo que es mi padre!
.-
Erasmo, padre, le abrazó fuertemente y escapó algunas lágrimas, él había perdido
el habla y la vista, su salud era crítica, pero consciente todavía.
Creo
que me llamaba mi hijo Joaquín, pero era muchacho aún, donde andará Charlie mi nieto.
- Se preguntaba para sí.

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