miércoles, 15 de abril de 2020

TOMA DE TIERRAS EN SAN JUAN DE LURIGANCHO



Padres de familias, hombres y mujeres iban llegando prestos a la asamblea convocada el 18 de setiembre de 1984 por el Alcalde de San Juan de Lurigancho Oscar Venegas Aramburu, uno de los distritos mas grande de Lima y del país. Se inició   la asamblea teniendo como único punto de agenda, la recuperación de tierras en la quebrada de Cantogrande, uno a uno los dirigentes de los pueblos recién constituidos iban interviniendo, la reunión se caldeaba, por las posiciones políticas de los grupos radicales, que arengaban.

.-Las tierras por derecho pertenecen al sufrido pueblo, que a través de los años los traficantes han venido usurpando los terrenos del Estado.Señaló uno de los dirigentes.
Una mujer, con voz altisonante-Dijo, las madres de familias, tenemos derecho a un techo digno, también las madres solteras que día a día nos esforzamos por conseguir lo mejor para nuestros hijos, estoy de acuerdo con participar en la toma de tierras.

Al fondo de la sala muchos hombres y algunas mujeres dormitaban con sus hijos en brazos, eran de San Hilarión, Manco Inca y Zárate, otros venían de Comas,  Carabayllo, El Agustino entre otros distritos. Había estudiantes universitarios con responsabilidad familiar de San Marcos, Villarreal, La Molina. Otros eran obreros de las fábricas de la Av. Colonial y Argentina y la Carretera Central, mozos y cocineros provincianos de restaurantes de la gran capital, emolienteros, choferes y algunos comerciantes, es decir la crema y nata del pueblo.

Eran las 11.30 de la noche con la intervención del teniente Alcalde Hipólito Castro, y con mayoría de regidores apoyan la gestión del médico huantino Oscar Venegas. Se levanta la asamblea, aprobando que el Programa Municipal de Vivienda para los sin techo ,debe ser una realidad.En la madrugada del 08 de Noviembre del 1984, los camiones rojos usados para la recolección de basura de la ”Muni”, iban descargando miles de esteras y palos en  los  nuevos asentamientos Pedro Pablo Atusparia, Jesús Alberto Páez, Hospital de Niño, 5 de Noviembre, Horacio Zeballos, Eduardo de la Piniella, miles de gente instalaron su  choza  y en  cada  una izaron la bandera peruana.

Después de tres días los directivos entablaron diálogos con los funcionarios de ENACE, administradores de las tierras del Estado, indicaron que el área tomada era reservada para los fonavistas y los invasores no tenían derecho. Los sin techo abarrotamos las calles de la vieja Lima, hasta las oficinas de ENACE, acompañando a nuestros dirigentes a viva voz, el dialogo era  lo mas atinado y llegar a un acuerdo, luego de varias marchas, de  contusiones y   aspirar  gases lacrimógenos  y la represión policial, los funcionarios burócratas  cedieron y optaron por lo justo ,la venta de los terrenos  ocupados, pagándose en dos cuotas. El pueblo compró las tierras, nadie se lo regaló, decía un morador. A falta de políticas de Vivienda del Estado, el pueblo y el municipio local  lograron el objetivo de un techo propio para los que menos tienen.

Los funcionarios del poder judicial y las autoridades del Estado, una y muchas veces pretendieron desalojarnos, pero esas mujeres y hombres provincianos no lo permitieron.
  
Las informaciones tendenciosas de los medios, agitaban antojadizamente que gente indeseable y traficantes han invadidos tierras del Estado, que corresponden a  los Fonavistas, mimetizados con  opiniones de  gente corrupta y adinerada que pretendían  seguir manejando  las tierras del Estado; evidenciándose el desprecio de los poderosos a la gente pobre.

Juan era dirigente y tenía su choza en el asentamiento Jesús Alberto Páez, en las mañanas compraba agua por cilindros a los camiones cisternas, estos aguateros hacían su “agosto” con los precios, los ladrones bajaban de Bayovar y la curva del Diablo de Huáscar, y robaban a diestra y siniestra sin que nadie algo, obligando a los dirigentes de los pueblos a agendar en asambleas como resolver los atropellos y los robos. Una de ellas fueron las marchas, donde  varios directivos y Juan fueron detenidos por la policía y acusados de terroristas. Luego de las investigaciones fueron declarados inocentes, en ese entonces había todavía policías honestos. Después de la liberación de nuestros dirigentes y amigos, libamos licor hasta la madrugada. Las vigilancias nocturnas eran por grupos, con silbato y palos, hombres y mujeres cumplían esa responsabilidad con la finalidad de prever la delincuencia y las pretensiones del desalojo por lúmpenes y policías.

La abuela del asentamiento Atusparia lideraba las comisiones para identificar y   excluir a los pobladores fantasmas y la delincuencia, algunas cooperativas se trasformaron en asentamientos como Los Heraldos, se creó el asentamiento Jaime Zubieta Calderón.   
  
Solo las bodeguitas tenían energía eléctrica  temporal y era los centros de reunión de todos, la juerga, los domingos los partidos de fulbito intermanzanas. Empezaron a construir las primeras viviendas de material noble, ingresaron nuevas líneas de transporte y el gobierno aprista pretendieron engañarnos instalando los pilones de agua, era una necesidad evidente, pero el antecedente del partido de la estrella es oscuro, en las asambleas rechazaron la maniobra aprista del populismo, el pueblo marcho muchas veces, consiguiendo la instalación definitiva de la energía eléctrica y posteriormente el agua y desagüe. No faltaron  algunos  falsos  moradores que  traficaron sus terrenos  y se largaron.

La calidad de vida de Juan ha mejorado, está construyendo su vivienda con material noble, solo le falta  llenar el techo, el carrito  emolientero ya es historia, ahora tiene un auto  Toyota caldina y trabaja como taxista, también se siente orgulloso de ser padre y madre de su único hijo, que hace catorce años su mujer lo abandonó, dicen por priorizar el cargo  directivo  y no dedicarse a tiempo completo a su mujer, pero los vecinos murmuran que no es cierto, ella    fue  infiel con Juan, se fue con el carnicero del mercado 13 de setiembre, desde entonces come bistec todos los días. Su hijo cumple hoy quince años y no la extraña porque Rosa lo quiere como si fuera su propio hijo quien le dice mamá.

Entre tragos Juan contaba. -Quiero tener una hija, pero ella es estéril, todos los días rezo al Señor y también estoy ahorrando platita para su tratamiento …

En lo sentimental, no ha tenido buena suerte, pero es trabajador. Muchos  dicen  que para ser felices hay que tener salud, dinero y amor, será cierto esto .?. Otros  señalan  que  la felicidad es solo un estado de ánimo, bueno eso es filosofía  que no entiendo.

A pesar de todo Juan y Rosa se casaron, los antiguos dirigentes estuvimos en su matrimonio, vinieron su padres desde Huánuco, recordando como logramos nuestra casita, con encierros  injustos, con calumnias y el acecho de los ladrones. Libamos cerveza como en los mejores tiempos  y  bailamos hasta el amanecer al compás del Pio Pio.

Rosa trabaja como doméstica en la Molina y por medio de su paisana Norma de la Amistad Peruano-Cubano viajó a la Habana, donde la operaron, regresando después de tres meses.

En Bayovar Juan es asaltado y roban su auto, los  extorsionadores piden cinco mil dólares, para devolver su vehículo, era urgente y necesario apoyar a Juan, Rosa estaba embarazada e iba ser mi comadre. Suspendí mi vuelo a Alemania y negocié con los ladrones pidiéndole una “rebajita” solo deposité tres mil dólares a una cuenta desconocida y el vehículo de mi compadre fue devuelto.

12_diciembre_2016

Los cerros de antaño , ahora son ocupados por viviendas populares

CHARLIE


Erasmo conducía a regular velocidad su viejo triciclo por la avenida Belaunde en Comas, era un trayecto conocido pero riesgoso, Charlie cubría su cara angelical con sus manitos, y con mantas viejas se cubría su endeble cuerpecillo de la garua invernal.
Ayer solo consiguieron muñecas viejas, sombreros rotos y casi dos docenas de botellas de Crush ,Wisky y mucha cartonería, con este acopio, ya tenía asegurado sus alimentos  del día. Pensativo, pero no se inmutaba, sólo pensaba encontrar a su hijo.
. -Abue, hoy nos toca Miraflores, ahí conseguimos siempre cosas que me gusta.
La ruta a Miraflores, San Isidro, la Molina era rentable, le proveían bicicletas Monark, libros, antigüedades y muchos juguetes en desuso.

. - Si ya nos vamos, santiguándose, que La Sarita nos ayude.
. - ¡Compro ropaaaa viejaaaa  y  cachivaches !
En Maranguita, un jovenzuelo blanquiñoso y de estatura mediana golpeaba en el suelo a un contrincante corpulento. -Carajo dejen de pelear idiotas- dijo el vigilante, golpeándolos con la vara a los peleadores.

Las pandillas del pabellón A, tenían sus cuentas pendientes con los “sueltos” violentos que dominaban el patio, el “cholo huanca” y el “gringo” muchachos que, con chaira en mano, ningún chibolo “suelto” se le enfrentaba.

 “El gringo” despedía al cholo a la calle después de un año, nunca aprendió oficio en esta Maranguita, que está a punto de reventar.

Mi abuelo en cada parada se juntaba con mucha gente, seguro que de joven era conocido. En los callejones de Malambito, Huancavelica, el mercado la Aurora de la Av. Emancipación recuerdo aun, era como una pequeña ciudad con un solo caño, las morenas gordas que vociferaban grotescamente a sus hijos que contorneaban con los tamaleros los ritmos zambos, a las selváticas le llamaban charapas que se lavaban sus blancos muslos en el viejo caño, ni que decir de los cholos.  Sus hijos eran mis amiguitos jugábamos siempre.
¡Compro ropas, discos y baratijas…!
. -Abuelo vamos  a Benavides….
. -Sube y guarda los huacos y los candelabros en el costal. El resto era cachibaches que se comercializaba en la Cachina.
. -Por la avenida Arequipa, mi  abue recogía las reliquias entraba  a las casonas y salía con dinero.

En la avenida del Ejército. Ya en la quinta.
. -No lo has visto por aquí.?
. -Ni su rastro, según dicen sus amigotes, se había ido a la selva, donde su madre.
Pasando sus manos sobre su rostro, frunciendo el ceño, casi en tono lastimero. -Ya lo perdí, se dijo.
. -Avisemos a la guardia civil, para que lo busque.
. -Buscaré a su madre y ella me dirá la verdad. Isolina la morena de anchas caderas, luego de animarlo, sacó un Queriolo.
. -Relájate y tómate un trago, hoy es el cumpleaños de mi hijastra. En uno de los cuartuchos de precario techo, se dejaba oír la salsa y otros ritmos cumbiamberos; con la mano sobre el hombro persuadió para llevarlo a la celebración.
A esa hora; Charlie ya dormía en el viejo triciclo cubriéndose con mantas viejas.
Las bocanadas de humo y los licores trasmitían la alegría fiestera, la gente morena  en familia, otros con perfil andino, tímidos y apáticos sentados en viejones sillones que el abuelo obsequio a Isolina. Las morenas apresuraban bailar con el abuelo, que a sus seis décadas era un empedernido bailarín, un as del cubilete y las cartas.

A esta hora el ambiente se calienta. Erasmo en una acalorada discusión se trompea con uno de los morenos fornidos; el abuelo golpea fuertemente a uno de ellos, y este con verduguillo lo hiere y raudamente salta los muros de adobe.
La negra Isolina, a escondidas sanaba las heridas, en la casa  vecina semiderruida de Calvetti. Acercaba sus voluptuosos pechos por el brazo mal herido de Erasmo, que correspondió a la enfermera de urgencia, el sol de la mañana los despertó.
.-Y  Charlie .?
En la casa, tu triciclo también, para que veas soy una buena en esto; sino también se cuidar las cosas-Piénsalo  

Fue recapitulando su historia, no conocía cárcel alguna, sin chuzos ni tatuajes y de vestir elegante, con sus manos de seda ni los “rayas” se escapaban de sus hurtos y fechorías, respetaba su barrio, mas que cualquier vecino, amante de los boleros.

Sus robos en la línea 50 de Tahuantinsuyo, en la Tupac el bolsiqueador causa del  “Rata” que  le “metieron fierro  en Luri” y el Loco Portal, un “canero” viejo  frontonero y  violento que lo extorsionaba en su casa de Pampa de Cueva, este ladrón le esculpió  en carne con  fina navaja la espalda de  Erasmo, que soportaba por el amor a su primera mujer. 
  
Ya sus “causas” no estaban, tampoco pensaba volver a sus andanzas, pero su pasado cada vez afloraba de su interior, se doblegó ante el alcohol entre los rincones de Lima de los sesenta, dejó de buscar a su hijo, Charlie ya no lo acompañaba, Isolina como madre sustituta lo puso al colegio. 

.-¡Compro ropas, discos y baratiiiiijas…! Casi sonámbulo pregonaba, los años no le pesaba, pero el alcohol era contundente, semanalmente veía a Isolina y Charlie y le dejaba unos centavos.

Para entonces el “gringo”, se hizo dirigente de los estibadores de la Parada, y después un médico de San Fernando de la universidad de San Marcos.

Un tiempo después en el Callao, amanecía con llovizna, Erasmo y su viejo triciclo fueron embestidos por un “bussing“en la Av. Argentina  por el Obelisco, aún con vida  lo trasladaron emergencia al hospital Carrión. Los noticieros propalaron el accidente. El gringo por las facciones del rostro de la víctima, pensó que era su padre, pero el paso del tiempo entre el abandono de su madre y su silenciosa búsqueda, era casi imposible reconocer la actual faz de Erasmo.

Isolina en estado de gestación, al enterarse sufrió un desmayo que fue socorrido por su vecina y su hijastra.   
Por la gravedad del accidente lo trasladaron al hospital 2 de Mayo. ¡No puede ser creo que es mi padre!

.- Erasmo, padre, le abrazó fuertemente y escapó algunas lágrimas, él había perdido el habla y la vista, su salud era crítica, pero consciente todavía.
Creo que me llamaba mi hijo Joaquín, pero era muchacho aún, donde andará Charlie mi nieto. - Se preguntaba para sí.




DESPEDIDA EN TINIEBLAS


Llegué al anochecer a la cabaña de la abuela, mientras buscaba una bufanda; estaba en un dilema; ir a verla o dejar de pensar en ella. Bajé sigilosamente por las escaleras de maderas para no causar sospechas de mis encuentros con ella a estas horas de la noche, no me he puesto mejor para esta cita; mis andrajos y la sudadera extrañan un buen remojo, también yo un buen chapuzón con esta agresiva lluvia.

Sobre el aparador unos cigarrillos aliviaron mi fantasía juvenil, con las bocanadas de humo calentaba mi cuerpo y el frío del ambiente nocturno. Una gran foto de su familia adornaba los empolvados muros de pino; ella una guapa adolescente que desde entonces cautivó mis sueños.
El viejo violín colgado frente a mí, parecen tensar sus cuerdas y oír una melodía que aún me recuerda cuando la conocí en la Sinfónica, como un entalle en flor de primavera, grababa mis sentimientos, temía soltar la guitarra prestada.

La vajilla permanece lista para el desayuno de mañana, seguramente espera un visitante que no sea yo.
Mientras la esperaba en la gaveta encontré una carta amarillenta y borrosa.

Te amo Isabel, Peter, concluía la vieja carta.

-Ahora comprendo su alejamiento y porque me abandonó repentinamente.
Ahora la va pagar - Pensé

-Esta maldita lluvia a qué hora menguará.?

Una voz femenina como un eco lastimero repitió su enojo por el aguacero. – Amor, llegaste para calmar mis angustias. -Esta será nuestra noche.

Las ventanas golpearon fuertemente entre sí asustándole. Cogió el cuchillo apretó sus amarillos dientes; entrecerró sus nublados ojos.
-No, primero quiero despedirme en esta tiniebla. Sollozó.

La lluvia se intensificó, los truenos reflejaban en los empolvados cristales de las ventanas; su desencajado rostro cubierto con su rojiza barba, apenas susurraba para sí. Bruscamente se dió la vuelta y la vió sentada, con las piernas cruzadas y un blanco vestido de encaje. Su faz y sus manos parcialmente descubiertos; la luz tenue impedía ver su esplendorosa belleza como antaño.
No se atrevió a acercarse a la mujer de su cita, su cuerpo transpiraba y empapaba su chaqueta, frotándose sus ojos, mientras su dulcinea trasponía la puerta-Mi amor vuelve…

Con el ceño fruncido y dando vuelta sobre sí; sus flacos y blancos brazos estaban tirantes, sus venas pulsaban, e intentó cortarlos, pero se detuvo, soltó el cuchillo y asomándose al muro de las roídas tablas rompió en hondo llanto.

A esa hora el ímpetu de la tormenta fue intensa y amenazaba perpetuarse hasta el amanecer. Volvió a resolver su encrucijada sobreponiéndose de su fallida decisión, por la ausencia de lo que mas amaba.

La cita había culminado; al igual que la lluvia; cavilando unos pasos recostándose junto a los botellones tóxicos, muy cerca al viejo mueble durmió para siempre.

  




EL LOCO JALISCO

  En el Huaraz de los años sesenta, cuando la ciudad todavía olía a eucalipto y a polvo recién barrido, apareció él. Nadie supo nunca su nom...