Aún sin reponernos del sismo de mayo de 1970, nos establecimos temporalmente en el ralo bosque en Nicrupampa, instalaron cuatro módulos al medio de a dos, el patio de tierra donde cada lunes formábamos militarmente todavía; y un palo de eucalipto como asta de bandera.
Sobre el precario muro de cartón prensado, Nilo
impregnaba su arte, coloreaba también nuestra adolescencia escolar, donde la palomillada sonrojaba a la “profe” de física, era la primera mujer docente, a veces poníamos la “dormilona” en el escritorio del profe de matemáticas, para posponer el exámen, mientras el profe Huayta nos enseñaba el “aspa de molino”, “medio mortal”,“keep”, hasta el “delfín”(volabas y caías dando volantines), que decir de la literatura, César( Vallejo) con Los Heraldos Negros y Trilce, fascinados con el vate vanguardista.
En los recreos nos deleitamos con el vóley de las «chicas» de la Escuela Normal de Indacochea, eran nuestras vecinas, quien como ellas tenían su losa y aulas de material noble. Teníamos que mantener nuestro sitial tradicional; por ello nuestro equipo de futbol se renovó con Yui y Machado que después partieron y otros que ya peinan canas en dispersos lares.
Nuestra banda de músicos entrenaba intensamente para liderar la primera romería por el segundo aniversario del sismo. Al compás de marchas fúnebres rítmicamente entrenadas, la institucionalidad huaracina recordó la fatídica fecha, las heridas aún abiertas en una marcha colectiva desde la plaza de Armas al panteón, regaba un río de tristezas y penas por los que partieron.
Un año después, llegó el tiempo del retorno al barrio de San Francisco, luego de compartir brevemente aulas con la “Unidad” (GUE Mariscal Luzuriaga) en el Centenario, deberíamos dejar estas barracas. Trasladamos nuestros mobiliarios, unos a través de la “oroya” sobre el río Quillcay, como un atajo riesgoso, otros mas cautelosos por el puente, parecíamos a la gitanería moderna.
Luego de la ayuda internacional, fueron los soviéticos que vinieron para quedarse, levantando su campamento-hospital en Vichay y seguían salvando vidas después del desastre. A pesar que el 18 de julio de 1970 el Océano Índico se “tragó” a un Antonov-22, una moderna y sofisticada nave aérea con 32 tripulantes, entre galenos y especialistas en salud, medicinas, alimentos y material médico.
Luego del colegio y los sábados compartíamos con los rusos, con un masticado castellano nos sorprendían con su historia bolchevique, desde la Revolución de Octubre, Gorki, Chejoj, Rasputín hasta las luminarias ajedrecísticas Petrossian y Spassky. Corría julio de 1972 fecha pactada para la partida del siglo entre el estadounidense Bobby Fischer y Boris Spassky, primera vez que un norteamericano enfrentaba a la escuela soviética. La disuasión nuclear de ese entonces, era franqueado entre misiles intercontinentales, este juego era más que un encuentro entre dos grandes inteligencias sobre un tablero rojinegro luchando por la supremacía mundial.
El peón rojo y el asustado rey internalizaron una fiebre escolar, acuñamos el término «fishear» no había lugar donde estábamos volcados sobre un tablero, casi reemplazaron a nuestros cuadernos, nos convertimos en peones de nuestras propias tareas escolares. La habilidad manipuladora y extravagante del excéntrico Fisher, “jaqueo” a la educada inteligencia de Boris, rompiendo la racha soviética del deporte ciencia.Nos transmitieron silenciosamente su cara derrota, con una palmada en sus dorsos nos solidarizamos, eran nuestros amigos.
El año 1973 el colegio La Libertad al fin pudo funcionar en su terreno primigenio. Se implementó el nivel primario en las mañanas y nosotros en las tardes, desde entonces se transformó en mixto. Habíamos perdido el uniforme caqui, las “chutas”, cristinas y nuestras elegantes corbatas. Claro… los muros eran de ladrillos conservando el celeste estudiantil y techo de canalones de fibrocemento. Ya no era precario y ¡¡¡ ..Ya teníamos carpetas personales…!!!! todos los pabellones de un solo piso y con el ímpetu de los libertanos organizamos nuestra promoción, “Pedro Pablo Atusparia”.
Después; varios compañeros fueron a estudiar a la Unión Soviética (ahora Rusia), ahora están radicados en el país del hielo y la solidaridad. Otros compañeros habrían emigrado a la costa y a otros territorios, también enrumbe a Lima, a abrirme camino al óbice destino.
Compañeros en el viaje de promoción 1973
Laboratorio de Física desarrollando un invento
En Nicrupampa, 1971-1972 con el profesor de Biologia (mitron)
el autor ,tercero hincado de la izquierda.
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Con la nueva generación de libertanos y mi amigo Pipo Huerta Depaz



