RECUERDO MATERNAL
Mujer, hecha
madre de mis días
corajuda,
como las indias del aposento.
Vives, tras
tus pupilas entristecidas
en el
trajinar curvilíneo del tiempo.
En tus manos
forjaste, héroes y hombres
con tu
inteligencia creaste, niños arcángeles
obedientes al
mandato, alrededor de tu manto
por el
oriente, sesga tu quebranto.
Cual destino
hiere tus pasos
entre el amor
y vivencias guardadas,
en tu faz
disciplinada de madre fuerte
y de caricias
imperecederas al infante.
Como el tufo
volcánico, que desde la tierra
emerges con fuerza
indígena del Tahuantinsuyo.
Te yergues sobre el
sacrificio y el ensayo
de tu fortaleza en un
molle lacrimal.
Cuanta vida atesoras
en tus hijos
que, como sombras
viajeras, pernoctan
a través del codo, a
las manos del espejismo.
En el camino
tortuoso, esperan.
Canastas llenas de miseria,
cargabas
en las lloviznas
andinas, de trenzas negras
de la oscuridad y de
vértebras callosas
que, como el pan de
cada día, permaneces.
Te marchaste en octubre,
entre arenales
del Canto grande, y
en tu apacible
mirada, esperas
despertar del sueño,
cual visita pactada
desde mi nacimiento.
Ahora no estás en mi cabecera, mas reflejas
presencia espiritual
hasta el amanecer, mas
añoro tu susurro, que
desde el cielo
derramas, madre bendita.
1996
Tonivil de la Rueda
Del poemario "Hilando sueños"

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