EMBELESO
NATURAL
Soy el río
que discurre por tus formas
naturales de
mujer, cautivas mis moléculas
y cantos
rodados en tu seno, y ovoides
tus siluetas
de los cauces.
Eres la
piedra sentada en cada meandro
de mis aguas,
tibias en la noche con
el alba y el
sol, te llamo desde la
corriente,
con voz hídrica de mis lamentos
No puedo
detenerme en los arroyuelos
tocarte un
instante es mi delirio
ríes y no te
inmutas, siempre estas
pasiva a la
orilla de mi lecho.
Cuando
deseo arrastrarte a mi corriente
y
en mi almohada de arena, grava y
musgos,
remolinando juntos, chapuceando
hasta
el delta del desenlace.
Tantas
piedras radiantes y blanquecinas
por
la luz y mojadas por mí sed
luego
de la meseta, exhausta te sientes
y
muda, tapada en tu sombra.
Celoso
de ti, por los tupidos alisos
que,
en abanico te pide de lo alto
petrificar
con la clorofila de su tronco
la
corteza y el viento rozan las ramas.
En
la noche croando y palmoteando,
tus
formas, mas el silencio subterráneo
de
melodías que a través de tu monte
retumba
en el fondo de mi cauce.
Sigo
sobre ti, mis aguas mojan tus
costados,
a veces con tierra y turbidez
horadando
como cada luz
y
cada gota de mis elementos.
Espectáculo
nocturno, bajo las estrellas
sombras
y sauces, entre el murmullo
de
lo biótico, inerte lleno de orgullo
apacientas
mis hidrógenos, junto a ella.
Con las
ansias consumadas, en la Petra
empozado en
las algas y hojas de berros
agotado, río
cansado en tu seno,
como torrente
y fuego en lo más hondo.
Ya
en el cristalino, en el horizonte entre
muchas
graníticas y arroyos enseñoreados
del
caudal, navego cerca al monte
extasiado
al caer sobre el desnivel.
Lejos habrá
otras rocas, azulejas y oscuras
y no
blanquecinas, mis aguas también serán
otras,
yacientes en el mar, a lo lejos
serás siempre piedra
sentada.
Tonivil de la Rueda
del poemario "Hilando Sueños"
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