sábado, 12 de mayo de 2018

31 de mayo 1970



X X X I

Dos cordilleras adyacentes  al teorema, enfrentados
 por la picardía de sus hombres,
que topan y penetran hasta el cañón.

Entre el bosque andan sueltos, leñadores
idiotas que con sus propias carcajadas
usurpan la sólida y brillante nieve.

Mas los cerros se encogen, desde lejos
y guerrean en pos de la ciudad, cayendo
en mayo, polvoriento.

Corren al final del callejón, como niños
sin haber nacido, ante la perpetua
mirada  vigilante del causante.

Los muros corren entre adobes
y tejas en mis noches de aquella plaza
victoriosa de mi infancia.

¡Que fuerza de asolar a las almas
de las quebradas, que en un tiesto,
rayan entre las cenizas y el carbón.!

La taza de café es mas amargo
frente a los escombros, mueres
cada instante como pesadilla de barro

Hoy la escuela está vacía,
si es que existe todavía, pienso
o intuyo que hay mucho hedor.

La nieve ya no será mas perpetua
sobre mis pies, mas el hielo arde cubriendo
las tibias callejuelas de mis andanzas.

Del poemario “Hilando sueños”  Tonivil de la Rueda

                             Setiembre 1,988

Huaraz  
                                                                

                                La catedral de Huaraz, después del sismo de  1,970

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