martes, 20 de febrero de 2024

ALELI, LA FLOR QUE VENCIO AL VIENTO

 El auto blanco prolijamente adornado salía de la vieja capilla, José y Alelí recién casados como tortolitos celebraban su noche de bodas. El frenesí y las pasiones se conjugaron mutuamente en estas nupcias hasta el amanecer,  sin presagiar el áspero porvenir de este enlace matrimonial.

Lo amé perdidamente hasta que nacieron mis “mellizos”, mi calvario empezó con los engaños, la escasa importancia que me daba, y que contribuía al trauma de la violencia que traía conmigo. Seguramente puso sus ojos en otra, o talvez no cumplía como mujer. Finalmente nos divorciamos Contaba.

El carácter temperamental en un juego de a dos, prima el más fuerte, obviamente este compromiso se quebró, ni bien culminó su pomposo matrimonio. Su divorcio generó el desamparo paternal de "los mellizos", ella extrañaba la presencia de José, la casa era mas grande y a los niños les faltaba cariño paternal, más aún en las noches su lecho permanecía siempre fría. Mientras dejaba atrás su pasajera juventud, al terminar con una relación maltrecha; la adultez le habría las puertas inciertas.

Su rostro encerraba una felicidad truncada de una mujer corajuda, descendientes de los Waris, de regular apariencia física, reservada y demasiada calculadora. El tránsito sobre los cuarenta años, con una mochila pesada llena de sombras y soledades, donde injustamente le arrebataron a sus padres cuando ella aprendía a caminar.

Bajaron de las alturas grupos insurgentes a las sementeras de maíz y alfalfa, las apacibles chacras se conmovieron igual que sus pobladores, el saqueo y la violencia apretujaron a mis padres, arrancándoles la vida. La cordillera ardía como un infierno, los campesinos como un huracán abandonaron sus tierras por temor y salvaguardar a sus familias, truncándose sus sueños.- Contaba Alelí. 

Sabía como criarse sin padres, sus hermanos  asumieron esa responsabilidad y con esa confianza se lanzó hacia adelante. La ausencia de sus progenitores en su infancia, resquebrajó su endeble corazón, solo tenía amor para sus pequeños hijos, mas no indicios amorosos a sus eventuales pretendientes. Pero el amor filial no era suficiente, necesitaba seguridad y apoyo de quien fuera, para enfrentar el destino tortuoso.

La separación de José lo marcó y que no solo eran recuerdos, sino situaciones que retrotraen al presente como un espejo en una burbuja que en su mente se guarece. A pesar de ello; la vida no la amilanó, nunca se cayó, tuvo que retroceder unos pasos, con el riesgo que ello implicaba y permitió que la magia de la vida le sonría. Sus sueños eran saciados, pero no encontraba el nuevo amor que la sustente.

Ya frisaba los cuarenta y los años lo iban abandonando cada febrero de carnavales, sigilosamente como una serpentina; el tiempo plisaba su faz, aún así era todavía hermosa, pero golpeada interiormente, doblegada en su alma y su espíritu amenguado.

No me percaté que muy cerca de mí, encontré a Carlos, enamorándome perdidamente, en el trabajo le decían "Carloncho" podía hacerme feliz, incluso volver a casarme, hicimos planes de futura convivencia.-Contaba  

Ya los mellizos traspasaban la infancia con un padre intermitente lejano. Otra vez el amor le tocó las puertas a su remendado corazón, terminando con la aparente sequía romántica, llenando su soledad de mucha fantasía. Sus seguidos encuentros vespertinos con Carloncho se convirtieron en noches calientes, dándole otro hijo. Conoció a los “mellizos” que pretendieron llamarle papá, pero él; luego de su falsa promesa de formar una pareja estable, prefirió mantenerse con su familia primigenia .

Otra vez fui engañada por un hombre que confié, quería que el mundo me tragara.- Decía ella en tono lastimero, mientras su rostro se humedecía.

Solo sus hijos eran su fortaleza, ahora eran tres sin amor paternal. Y ella sin un paraguas que la cubra de la soledad y el agobio.

¿Los rompimientos con sus parejas eran el reflejo de una sociedad machista ?

, o tal vez ellos no supieron llenar ese vaso que necesitaba una mujer para ser feliz ’?

o por lo menos no aquilataron la sinceridad emocional y el amor que ella entregaba ?

 ¿Alelí intentará buscar una tercera oportunidad ? la flor que venció al viento, pero ¿la lluvia lo marchitará ? ¿Habrá aprendido de su propia experiencia?



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