sábado, 14 de octubre de 2023

LOS DIAS ALEGRES DE CATALINA

Había llegado de su ciudad blanca, pero ella era morena de  una figura envidiable; que muchas mujeres admiraría tener lo suyo. En Lima la situación no era fácil, aunque con la mediana educación recibida de sus padres, los escasos recursos de los trabajos en restaurantes, hoteles y ama de llaves, no le alcanzaban para mantener a su pequeña hija, que lo tuvo con el hijo de uno de sus patrones en Miraflores. Pretendida por jovenzuelos del barrio del Rímac, las noches turbias en discotecas era la preferida de los adictos al baile pegajoso y contorneante hasta terminar en cualquier hostal ,amante al wisky y a la diversión  hasta el éxtasis eran sus fines de semanas.

Su libertinaje desenfrenado le trajo un nuevo hijo, ahora tenía la parejita y todavía podría mantenerlos, sus progenitores  eran desconocidos solo quedaban sus recuerdos del día a día, o mejor de cada noche de  la vida dulce que disfrutaba. Bordeaba los ventidos abriles, dos hijos sin padres, y todavía una vida por  delante de rehacer  nuevos emprendimientos que involucren sus pequeños, para  retorcer ese temporal que lo envolvió en una joven de la cama de las malolientes sábanas de cualquier hotel ,a una recatada y "vida normal" de una mujer con horizontes de un buen porvenir.

A su madre en Arequipa, tampoco le preocupaba la vida de Catalina, sus quehaceres  cotidianos , la sosegada vida en provincias y las cosechas de ajos le hacían olvidar de que la más guapa de  sus hijas existía.

La miseria rondaba el destino de Catalina, más aún ,con Josecito completaba la media docena de hijos, todos muy distintos, unos blanquiñosos, otros achinados, otras trigueñas y solo una idéntica a ella. Una vieja casona en la Av. Pizarro propiedad de la Beneficencia Pública de Lima era su  morada, tuvo que recurrir a los comedores populares  para alimentar a sus hijos. Optó por el meretricio callejero en  el centro de Lima, por los jirones Caylloma y la Colmena y como dama de compañía en zona de clase media, actividad que le resultó relativamente rentable, decidiendo mudarse a Jesús María, sus hijos mayores ya estaban en la secundaria y tres de ellas en el Colegio  Fe  y Alegría  y la menor Allison en el Kinder del barrio. Para su compañía su madre viajo a Lima, conociendo a sus hermosos nietos y también la ciudad era la primera vez venía a Lima ,

Los años peinaban su cuerpo y el tiempo plisaba su delicada faz, en el día la abuela y Catalina planeaban la forma de agenciarse más dinero, ella solo podía cuidar de sus nietos ya el trabajo en las afueras de su ciudad natal, lo había maltratado que no tenía muchas fuerzas, al contrario era una carga para Catalina.

Mientras Catalina se estableció en el Trocadero en el cuarto 27 de la Av. Centenario  en el Callao, a ejercer lo que más había aprendido en sus trentiocho años, vender su cuerpo al mejor postor. Los fines de semana eran los días donde el "negocio de carne " rendían sus mejores dividendos ,los parroquianos desde las seis de tarde ya formaban colas frente  a la 27,claro la agarraban más limpia y también porque su atención era completa.

Allison y su abuela  acudían en las noches, a su vecina del frente, tomándose confianza con Rosaura una dama soltera de buen parecer que bordeaba los cuarenta años, se había divorciado dos veces por no darle hijos a sus esposos, era estéril. Rosaura planteó a la abuela adoptar a Allison y criarlo como una hija ; a lo que la abuela asintió.

Catalina se enteró de la ausencia de Allison en el día, pero la abuela justificaba.

-No te preocupas por tus hijos, ahora pretendes cuidarlo...-Allison está en buenas manos. -Decía la abuela.

Catalina pretendió denunciar ante la Policía la desaparición de su menor hija a  lo que el Comisario insinuó chantajearle  acostándose con ella  para aceptar asentar la denuncia. Este mismo policía obligó a la abuela denunciar a Rosaura por secuestro de la niña.

Con notificación policial, Rosaura pretendió usar sus influencias para no ser detenida, sin embargo el Fiscal  la acusó de secuestrar a la hija de Catalina y dictaminó  ocho meses de prisión preventiva,

Mientras la abuela era presionada por personal policial, para que su declaración confirme que Rosaura había planeado el secuestro de su nieta. Pero la acusada ,contrató investigadores privados para conocer el motivo de la presión de los policías  para detenerlo.

Ella aprovechó la cuarentena por el COVID-19 para permanecer en una de sus propiedades de Punta Hermosa, mientras la policía la buscaba por todo el país. La intención de Catalina no era propiamente recuperar a Allison, sino utilizarla para que Rosaura la mantenga a ella y su madre, que había sido contagiada por el maligno virus, igual que a ella el cáncer al útero la estaba debilitando. Mientras Allison veraneaba en Miami Beach con la familia de Rosaura.

Los investigadores privados detectaron un red de extorsión, chantaje y tráfico de niños al interior de la policía y destaparon la corrupción en la casa policial; dirigida por el Comisario y sus secuaces policiacos del mismo modo en el poder judicial.  Consecuente archivaron el expediente de la denuncia contra Rosaura.

Al poco tiempo; la abuela falleció en su natal Arequipa,mientras Catalina recibía tratamiento anticancerígeno en el Hospital Neoplásicas de Lima. En estados Unidos, Rosaura finiquitaba la adopción legal y naturalización de Allison. (De un caso real, contada por Catalina, trabajadora de  COFOPRI-2023)





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