En el Callejón de Huaylas, cada domingo, viajábamos desde San Miguel de Acos de Carhuaz a Huaraz, para que no nos gane el Sol; partíamos en las madrugadas por el camino Real llevando productos de la chacra para mis padres, en estos lares la brillante luna era el reloj de los campesinos. Hoy mi abuelo me despertó muy temprano para alistarnos para el viaje, ayudé a apear las cargas sobre el lomo de los tres burros. Él preparaba su alforja con nuestro fiambre, su infaltable calero y la sagrada coca para chacchar en el camino.
Salimos de la casa, y ni el canto del gallo nos
despidió, como siempre lo hacía. Él ya estaba con el bolo en la boca endurecido
por la cal, para amenguar el cansancio. Traspusimos varias quebradas atraves de
la falda de los cerros de la serranía del Callejón, la aurora no se aproximaba,
tampoco el día no aclaraba.
.- Carajo, la luna me ha jugado una mala pasada,
a qué hora amanecerá.?
Volteando la cresta de una lomada, mi abuelo a
lo lejos en el fondo de la quebrada vió un hombre a caballo, subía galopando velozmente
por el camino estrecho hacia nosotros, el jinete llevaba una túnica oscura con una
capucha sobre la cabeza y el caballo bufaba con fuerza por sus fosas nasales húmedas.
.-Escondámonos por aquí - Es el diablo, esperemos un rato. No mires
hijita.
Con la cabeza agachada en el matorral, curiosa
como toda niña sobre el hombro de mi abuelo, estiré el cuello, dirigí la mirada
hacia la polvareda que levantaba ese desconocido
arriero que la penumbra me dejaba
entrever, solo una cavidad hueca
y oscura cubría la gastada caperuza, su larga túnica como capa venteaba el viento,
despidiendo un olor ajeno a lo terrenal; el cuadrúpedo resoplaba aire caliente –
fuego, daba alaridos horrorosos y galopaba
torpemente e intentaba romper las riendas pretendiendo galopar hacia nosotros, pero
el extraño jinete lo sujetaba fuertemente tirando las riendas-bocado para dirigirlo
hacia su destino.
Estaba quieta y asustada; hasta que el extraño
jinete trepe y se aleje al otro lado de la lomada.
- Ya se fue el diablo hija, no creo que sea un
mal presagio. - Es una mujer que tiene sus amoríos con sus familiares, o es
infiel a su marido, que en las noches se convierte en una mula para tener su
romance escondido con el cura del pueblo, quien es el jinete que la somete con lujuria
en las noches de luna en los solitarios descampados del trayecto entre Huaraz y
Carhuaz.
No entendía. Nada.
Salimos del matorral y continuamos el camino a
Huaraz. Desde aquella vez, mi abuelo dejó de llevarme a ver a mis padres en las
madrugadas. Desde entonces, viajamos a Huaraz de día bajando al pueblo, nos
embarcaban en los camiones mi abuela y mis tíos. (La niña es Dina Huayta)
LA MUJER HECHA MULA
PLAZA DE ARMAS DE CARHUAZ


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