miércoles, 14 de marzo de 2018

El hombre de Yonán



Para la construcción de la represa Gallito Ciego, en el rio Jequetepeque, distrito de Yonàn Tembladera, región  de Cajamarca en 1,980 se inició la expropiación de tierras en caseríos de Monte Grande, Chungal, inundándose la parte baja de Tembladera y centros arqueológicos del Gato y Cerro Brujo. En las excavaciones hallaron chaquiras, representativos del cóndor y camarón, huacos eróticos, máscaras de plata y estatuillas grabadas parecidas al alfabeto sumerio. Para culminar la expropiación que no concluyó con el pago de la compensación de  tierras a los agricultores afectados, el año 1,999 Antonio, especialista en Saneamiento de predios viajó desde Lima.

El campamento Gallito Ciego, es un complejo que comprende las viviendas para el personal que labora en el Proyecto Jequetepeque Zaña, las oficinas administrativas y áreas de esparcimiento, tranquilo y acogedor, además de la represa y las obras complementarias de la majestuosa obra hidroenergètica. Antonio además de especialista en el tema, conocía de psicología, especialidad que no culminó. En Olmos y en Piura, cohesionó sus  creencias sobre lo paranormal.

Antonio laboraba hasta altas horas de la noche, afín de avanzar el trabajo encomendado, en las oficinas adyacentes se oía el traqueteo de los muebles e impresoras y el fuerte silbido del viento y las sombras de los árboles atravesaba las ventanas de las oficinas.
Un domingo muy temprano en Tembladera, en la plazuela de este apacible pueblo entabló dialogo con un anciano de barba blanca y estatura mediana.  

La construcción de la represa, ha dejado muchas consecuencias… Dijo el anciano
Qué consecuencias -Preguntó Antonio  

No basta con la compensación de tierras, inundaron nuestros caseríos, panteón y hurtaron las reliquias enterradas por nuestros antepasados los Cupinisques - Dijo en tono lamentable.

Ellos están con nosotros, en las noches de luna sobre la represa flotan su almas-Siguió contando.
Alguien debe pagar esto, sino estas aguas serán mudo testigo de lo que vendrá, parece que ha llegado el momento-Dijo.

Antonio creyó totalmente en esto.
-Y quien ese alguien-Se preguntó.
Mientras el anciano de mirada penetrante, con sombrero blanco cajamarquino cubría parte de su rostro, era extraño para los lugareños, pero conocedor de los Cupisniques.

Antonio, sacó  su primera conclusión. ¿Él no era de Tembladera, entonces de donde era?
Al atardecer, ambos se despidieron.    

En el campamento, luego de la jornada laboral, preguntó al vigilante de la caseta lo narrado por el  viejo, al que respondió sonriendo que era cierto. Por ello; en las noches los tractores y maquinarias se encienden solas.-Dijo el vigilante.

En su habitación, Antonio se hacía miles de nudos en su mente, no le valía para nada sus estudios de piscología, que le permitiera conocer profundamente al viejo y al vigilante. Tampoco podía lanzar una hipótesis concreta de los extraños alborotos que sucedían en las oficinas, ni quienes prenden las pesadas máquinas en las noches.

En sueños fue revelado por el viejo, lo que debía hacer y que su vida corría peligro, debería ir debajo del puente del campamento, muy cerca a la segunda caseta, pasando el pequeño bosque seco donde pululan algunos zorros. Sin ser visto por nadie, colocará un ramo con flores blancas en un cáliz de arcilla, durante una noche, luego subir al dique frente a la represa con abundante coca y esperar la nave.

Así lo hizo Antonio, a medianoche; ya en la corona de la presa, mientras observaba el reflejo de la luna y el perfil de los cerros, desde el espacio sideral descendió silenciosamente la nave de forma alargada y brillante, posándose sobre las tranquilas aguas de la represa.

Pasmado, se limitó a ver la máquina muy cerca de él. Bajaron dos seres también brillantes, de mediana estatura, tembloroso entregó a los extraños el cáliz, quienes vaciaron el agua a la represa en señal de paz y se llevaron el ramo consigo, silenciosamente la nave se elevó  y antes de desaparecer, desde lo alto el viejo y el vigilante alzaban sus brazos en señal de despedida.


Tonivil de la Rueda
      31//10/2002


La represa Gallito Ciego  en Tembladera-Yonán -Cajamarca 

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